Provocar las ganas de aprender

Escrito por Antonio Pérez Esclarín

De muy poco van a servir los cambios curriculares y los esfuerzos de dotación de textos y computadoras,  si no cambiamos la cultura escolar   y comenzamos a entender que el papel del educador  no consiste en enseñar, sino fundamentalmente en provocar las ganas de aprender de sus estudiantes.  Esto va a exigir un cambio fundamental en los procesos de formación, tanto inicial como permanente, de los educadores. Se trata, nada más y nada menos,  de  pasar  del aprendizaje de la cultura a la cultura del aprendizaje. En educación, necesitamos  menos imposiciones y más construcción de deseos. Menos rituales, formatos  y rutinas  y más sentimiento, más pasión, más sentido común.  Si es evidente, como nos lo señalara Freinet hace ya muchos años, que no podemos obligar a comer al que no tiene hambre,  no podemos enseñar si no despertamos el hambre  de aprender. Para leer el artículo completo, pulse aquí

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