Educar para la ciudadanía

Por Antonio Pérez Esclarín

Una de las funciones esenciales de la escuela es la formación de ciudadanos capaces de asumir sus responsabilidades políticas, es decir,  con el bien común. Esto significa aprender a respetar a los que son diferentes;  aprender a razonar, argumentar y defender las propias ideas, pero también a escuchar sin ira ni mala sospecha las ideas distintas a las propias; considerar la diversidad como riqueza, y también desarrollar una profunda sensibilidad social.

Al verdadero ciudadano le duelen la pobreza, la miseria, la injusticia, la intolerancia  y todo lo que  atenta contra los derechos humanos. Y ese dolor se transforma en compromiso para trabajar  por una sociedad donde todos podamos   vivir con dignidad. Hoy, si somos dignos, debemos indignarnos y convertir la indignación en  fuerza que lucha  por la dignificación de todos. Para leer nota completa, pulse aquí

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